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sábado, 4 de agosto de 2012

El silencio helvético... (perdón, eso es una burrada.)

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Me acaban de llamar la atención de mi burrada en el título, pensando en las tipografías y en Ikea.

La Confederación Suiza es la helvética.

Nada que ver con los suecos.

Lo dejo puesto en el título como prueba de mi metedura de pata.


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La verdad es que el sueco debería hablar, por el bien de todos.

No sé cuánto pueda perjudicar a Carromero que ya está listo para ser procesado. 

Total, ¿no iba durmiendo? Si fue un accidente, que se sepa.

Si hubo maraña de los Castronzi, que se sepa too.

Aquí abajo, para El Nuevo Herald.








 El arte final, cliqueando aquí.





lunes, 22 de marzo de 2010

El arte de hablar



Había una vez un periodista independiente y un progre muy antinorteamericano, que se pusieron a conversar.

Fue una conversación de lo más interesante, porque el periodista independiente no tenía ni título ni nada, y recibía dinero de unas potencias extranjeras para que él pudiera hablar de unos presos que había en Cuba y eso al progre lo ponía mal, mal.

Porque le hacía el juego al imperio.

Y porque, ¿qué era eso de hablar mal de su país que le daba educación y salud gratis, y que se había enfrentado heroicamente a los yanquis (sí, esos que torturan en Guantánamo) durante medio siglo?

El progre estaba bravito, allá en su Urópa, o su cono Sur.

El caso es que se vieron en la calle (que es de Fidel) y uno le dijo al otro:

-Mira lo que se te ve...

No, no... Aguanten... esto era de los dos viejitos en el fondo del pozo.

La conversación fue más o menos así.




(Cliquear sobre la imagen para ampliar.)








Y todavía no se ha acabado.

lunes, 8 de marzo de 2010

La batalla II



Estee... si la batallita de ideítas fuera librada a nivel de consultorios médicos...

Viene de aquí, señores.

No se machuquen.





La batalla


Muchas veces, demasiadas veces, la voz oficial del cayo trata últimamente de defenderse a como dé lugar.

Y desde luego que todavía le funciona como anestésico colectivo con la inmensa mayoría, ese gran pelotón bovino que no sabe de otra cosa que lo que le suelta el Abuelita.

Pero la verdad es que ... están jodidos. No sé si por arrogantes o por socotrocos.

La salida pueblerina de tratar de virar la tortilla y cambiar de tema rebajando al otro, tan del viejito sangrón devenido en reflexionista apocalíptico, es seguida milimétricamente por los cibermilicianos y escribanos oficiales.

A mi modo de ver, eso es patético.

Allá ellos.

¿Qué pasaría si el sainete tropical tuviera lugar en una consulta de médico?

I mean, si el asunto fuera de salud. Salud nacional.

Digo yo.









sábado, 14 de noviembre de 2009

viernes, 6 de junio de 2008

Disidencia de baja intensidad




A veces no está claro quién tortura a quién.








Y del blog de Lauzán, el papá de Gaspar, el que fue de Hoyo Coloráo a Santiago de Chile, traigo esta joyita.