El prisionero quería más o menos las mismas condiciones que tenía el viejito sangrón en Isla de Pinos, a mi entender.
Era un delincuente común, al entender de Miguel Barnet.
El énfasis, el tiempo que dedican, la insistencia con que algunos tratan de tapar la barrabasada de un preso muerto da qué pensar, y nada bueno.
Pocholo se propuso no tratar a los presos políticos como Batista lo trató a él, por buscar alguna explicación.
Campañas y gritería aparte, hay que recordar la infamia cotidiana.
Por cierto, anoche me comí el millo y puse mal la fecha de nacimiento de Orlando Zapata.
Puse 1953, por el subconciente de la cagada moncadista.
Toy comiendo mierda.
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