Cada vez que voy manejando y me cambio de senda porque esta se mueve muy lenta, la fila que abandono empieza automáticamente a destrabarse y a rodar sin problemas.
Aunque esté llena de grúas, ómnibus escolares o camioncitos del León Medical Center. Nada más me salgo, y aquella hilera va que jode. No importa si está cerrada por la Policía o los bomberos.
Y en la que me pongo, se traba, como es de esperar.
La ciudad debería pagarme un estipendio por estimular el fluido de tráfico cada vez que me cambio de senda. Dios me ha dado este raro don de manipular el flujo de vehículos, y si el muy comemierda me ha dado un don que funciona en mi contra, lo menos que puede hacer es interceder con las autoridades y buscarme un estímulo económico.
Digo yo.

Unos caricaturistas daneses dibujaron al profeta Mahoma. Algunos dibujos eran en son de burla, otros en son de crítica, y otros en ningún son, realmente.

Algunos musulmanes se han insultado, claro está. Al profeta no se le puede dibujar, para evitar la idolatría, dicen.
Y ya todos sabemos la alharaca que se ha armado por los dichosos dibujos. La cosa podía haberse calmado. Al fin y al cabo, en el mundo (islámico o no) hay otros miles de problemas por resolver, y no todos por la violencia.
Pero no. Un atajo de extremistas por conveniencia siguen jodiendo con el asunto de su profeta dibujado. Y claro está, el imbécil de Bin Laden ha soltado sus riflexiones desde una cueva y ha amenazado a todo Occidente una vez más.
No se sabe si es un video nuevo o refrito de uno viejo, el caso es que lo han sacado al aire.
Una religión que intenta regular la idolatría prohibiendo caricaturas, debería tener un libro aparte para controlar la idiotez.
Pero no sé por qué, parece que le estoy pidiendo a una vaca que me dé jugo de naranja.
Miss Corina Tedeschi, entrepreneur.


The price of purity is purists.
-Calvin Tillin.