
No quiero pasar por listo ni absolutista, pero somos unos ignorantes. Proyectos fabulosos flotan alrededor de nosotros y no les hacemos swing por falta de suerte o gracia.
Hace ya un mes me tropecé con el libro Arrival, escrito, dibujado e investigado por un tronco de dibujante australiano llamado Shaun Tan.
Impresionante.
Arrival es una novela gráfica sin palabras que toca el tema de la emigración, el desarraigo, la guerra, la ciudad, la familia y la amistad. Y más cosas, me temo.
Pero el alarde visual es llevado con gracia, y hasta humildad.
Cuando yo sea grande yo quiero resolver así.
Cualquier comentario mío es café aguado comparado con lo que puedan encontrar aquí.
Lo dicho, impresionante.

Muchas veces, cuando escribía para Understanding Chaos, me salían estos personajes de dos viejos locos, sordos y protestones. Me salían en la sopa, y criticando los discursos de Meodore con consignas del Mayo del 68, confundiendo todo lo que decía.
Antes de irme para Orlando no aguanté más y me salió esto:
Con el viejo no tenía problemas. Pero la viejita no me cuadraba. Primero porque era un híbrido entre Marie la mamá de Raymond y un vampiro de Padrón. Excelentes personajes por separado, pero muy mundanos para una izquierdista loca y de café, y valga la redundancia. Y la verdad, la verdad, el dibujo estaba inseguro y flojito cantidad. La mesa cambiaba de tamaño, la ropa de la vieja no tenía personalidad, el pelo era un desastre y para colmo, no parecía tan vieja.Retorno de Oslándo y asumo la tareíta con fervor revolucionario.
Primero, el fondo.
Algo que dé aire libre, una city cualquiera y el mínimo de ruido. Y como soy algo sádico, le quito protagonismo, para no hablar de reordenar la distribución de los elementos del fondo y que no me queden tapados o descolocados cuando los use de escenario.
Como verán abajo, tuve que mover cosas, pero... voilá!
Sus espejuelones de bibliotecaria, su sweater negro y bohemio, y flaca, como corresponde.
A lo mejor sigue cambiando.