sábado, 28 de enero de 2012
Las primarias.
Quita, quita...
Había una vez...
martes, 9 de noviembre de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
miércoles, 10 de junio de 2009
A un hispano, in memoriam.

Posteo triste el que me ha salido esta vez, aunque el mail que me mandó el Yeyo sonaba más estoico.
Él estaba orgulloso de su padre y he querido que se sepa publicando dicho mail.
Mis condolencias again.

Ha muerto el más cubano de los gallegos: el Gallego Regueral.
La ultima lección fue la de morir como se vive, y viniendo de él no me extraña la maestría con la que se fue.
Empezó a morir en Gijón, España, el 17 de enero del 1924, y pareciera que después de llenar sus pulmones por primera vez, fue la ultima vez que lloró.
Vivió por naturaleza con bajísimo grado de concentración de sangre en la adrenalina de sus venas, y su espíritu aventurero encontró cabida en la Guerra Civil española, donde a la corta edad de 12 años tomó partido activamente contra el fascismo franquista.
Ostentó con orgullo el penoso título de ser el preso político más joven de la dictadura franquista.
Condenado a muerte, escapa por la frontera francesa a mediados del 43.
Vuelve a involucrarse activamente esta vez en la 2da Guerra Mundial, también en contra del fascismo.
Después de un bombardeo alemán es rescatado de entre los muertos. Cinco años más tarde llega a La Habana casi por casualidad, a bordo de un avión con destino a Panamá que se vio obligado a hacer un aterrizaje forzoso por problemas técnicos.
Ejerció el periodismo mientras el país navegaba sin rumbo por el caudaloso río de las dictaduras, sus reportajes arriesgados en la prensa escrita y radial lo llevan a ser el primer periodista “cubano” que publica en la revista Life el famoso caso de El Onceno Cadáver, y desde la clandestinidad toma partido una vez más, esta vez en contra de Batista.
Sube a la Sierra y regresa a La Habana con el grado de capitán, al que renuncia una vez que triunfa la Revolución.
En el año 1973 atiza las teclas de su Olivetti sin más compromiso que con la justicia, para gritar al mundo otro de los innumerables sucesos del surrealismo cruel de la revolución fidelista.
Esto le costó la libertad y en 1982 retorna a la Madre Patria.
Aventurero, escritor, periodista, científico y comprometido únicamente con sus convicciones, se va conciente, sin dolor y feliz el 4 de junio de 2009, a vivir como él mismo titulara su novela, La Noche Ancha.
Adiós, mi viejo.
viernes, 27 de febrero de 2009
Cuban press, revisited II (Update)

Si Delio Regueral lo recomienda, debe estar buena la
cosa.
Allá nos pillamos.

Los de la tercera edad mental, oséases, el glorisísimo Partido gloria-guía-y-vanguardia, ya tiene su glorioso periódico que en gloria esté por siempre jamás.
Debí postearlo ayer también, pero estaba comiendo catibía y no guardé la versión que me mandó su director.
Ya lo digo: ¡Aprovecha, Arleen!


A Adam John Stennett le gusta el hiperrealismo en la pintura.

Nació en el 72 en Kotzebue, Alaska.
Kotzebue es un pueblo chiquito donde nada me faltó para partirme la crisma en un hueco disfrazado en la nieve... ¡en el cementerio del lugar!
And, uh... this is his web site.
Gracias al Inner por el tip.

lunes, 30 de junio de 2008
Enchilado de modelos
Delio Regueral anda buscando modelos para trabajar una serie de mujeres-crustáceos.Con fémina, paciencia y Photoshop pueden quedar cosas como esta muestra que me ha mandado a mí, a malanga y al puesto de viandas:
El Yeyo es un gourmet del lente, el Costeau erótico.
Las modelos pueden contactarlo en:
2399 Coral Way
Miami, FL 33145
PH: 305-856-5632
www.deliophotostudio.com
Anoche mismo estábamos viendo en un programa en español a una señora con tremendo carapacho, y hablaba con la gracia de una caguama.
So, ya saben.




Melponia Dots, en el momento en que salía a trabajar como recepcionista en la fábrica de adurftes.
La Dots lleva más de 20 años en el mismo puesto de trabajo. Tiene 4 semanas de vacaciones al año, polmend gratis y le dan descuento en las tiendas de calzado.
No hay manera de que logre combinar el magosh (es eso que parece una sombrilla) con el resto de la ropa.
Un vacilón, la gordita.


















