jueves, 7 de enero de 2010

Johnson, Robert



La mayoría de las veces no sabía bien lo que hacía, así que probablemente sea verdad que le vendió el alma al diablo en aquella encrucijada.

En el último verso de Crossroads (el de verdad, no aquella mariconada de Ralph Macchio) cierra con:


You can run, you can run, tell my friend-boy willie brown.
You can run, you can run, tell my friend-boy willie brown.
And I'm standing at the crossroads, believe I'm sinking down.


De ser así, hay que contar con que es cierto que lo envenenó un marido celoso en el bar donde tocaba.

Sin este motherfucker no tuviéramos blues as we know it today, óiganlo bien.

No Muddy Waters, no Clapton, no Hendrix, no Page, no Richards, no Jeff Beck, no B.B King.

En serio.

Robert Johnson, ladies and gents.

Amen.





2 comentarios:

La Guardaraya de la Siberia dijo...

You better come on, in my kitchen, 'cause it's going to be raining outdoors...:))

Garrincha dijo...

... awoman i love took off with my best friend...