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miércoles, 24 de diciembre de 2008
jueves, 20 de noviembre de 2008
Confiancita



Los médicos que el viejito sangrón manda por esos mundos a divulgar el evangelio curador tienen que pensárselo dos veces antes de dejársela en los callos.
No es que me extrañe, pero leo otra vez que los hijos de algunos de estos médicos están siendo retenidos en el cayo.
Mi opinión gráfica, cliqueando aquí.
Y si quieren saber de las últimas sobre la brigada cultural de altísimo nivel que por estos días animó a la delegación de los mandarines en La Habana, cliqueen aquí.
Los dos fuetazos en el Picapica, claro.
domingo, 4 de noviembre de 2007
Miami abierto
Iba delante de mí camino al Palmetto, y vi el sticker en la parte de atrás del puto SUV plateado. En cuanto miré el degradado verde aguacate a morado no me pude aguantar . Tuve que acelerar y acercarme.
Antes de seguir quiero decir que debería existir una ley internacional e inviolable que diga que toda aquella persona que diseñe algo, está solamente autorizada a utilizar un número limitado de degradaciones de colores en su diseño. Digamos tres al mes. No más. Y si la degradación es de colores fríos a cálidos (o viceversa), una al año. No más. El que se pase, tratamiento de canal con mi dentista, pa que sepa lo que es bueno.
Pero decía que vide la pegatina en la parte de atrás del SUV plateado, y me le acerqué para poder leer. Decía:
Le ronca. Primero pone las letras chiquiticas en el pedazo de calcomanía chea esa, para que nadie las lea a distancia. Luego me regaña porque me acerco y después me dice que le dé repello al pobre Chucho en su cruz.
Me dieron ganas de decirle idiota y aberrada. Pero no me dio tiempo, porque la señora que manejaba el SUV metió una cañona para cambiarse de senda y encaramó por donde no era para montarse en la I-95.
Imbécil.

El Fede me ha mandado la foto de abajo. Esos dos sí saben lo que es vivir.
Nos perdimos lo de Habana Abierta, porque mis habilidades de instalador de lámpara de techo dejan mucho que desear, con viaje a Home Depot y todo. Que alguien me cuente cómo fue. Lo de Habana Abierta, no lo de la lámpara.


Antes de seguir quiero decir que debería existir una ley internacional e inviolable que diga que toda aquella persona que diseñe algo, está solamente autorizada a utilizar un número limitado de degradaciones de colores en su diseño. Digamos tres al mes. No más. Y si la degradación es de colores fríos a cálidos (o viceversa), una al año. No más. El que se pase, tratamiento de canal con mi dentista, pa que sepa lo que es bueno.
Pero decía que vide la pegatina en la parte de atrás del SUV plateado, y me le acerqué para poder leer. Decía:
"No te pegues. Pégate a Jesús."
Le ronca. Primero pone las letras chiquiticas en el pedazo de calcomanía chea esa, para que nadie las lea a distancia. Luego me regaña porque me acerco y después me dice que le dé repello al pobre Chucho en su cruz.
Me dieron ganas de decirle idiota y aberrada. Pero no me dio tiempo, porque la señora que manejaba el SUV metió una cañona para cambiarse de senda y encaramó por donde no era para montarse en la I-95.
Imbécil.

El Fede me ha mandado la foto de abajo. Esos dos sí saben lo que es vivir.
Nos perdimos lo de Habana Abierta, porque mis habilidades de instalador de lámpara de techo dejan mucho que desear, con viaje a Home Depot y todo. Que alguien me cuente cómo fue. Lo de Habana Abierta, no lo de la lámpara.


Jews always know two things: suffering and where to find great Chinese food.
-Del filme My favorite Year, 1982.
-Del filme My favorite Year, 1982.
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