martes, 23 de marzo de 2010

Crossover




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Tenemos algunos amigos y amigas que tienen viajes pendientes a Cuba.

Todos a ver familia.

Gente enferma en el cayo, madres que no conocen al nieto nacido aquí... en fin.

Hablando de las últimas noticias, me comentaron con preocupación que no firmarían la carta de protesta por la muerte de Zapata por temor a que no los dejen entrar de visita a Cuba.

Exagerados que son, dirán algunos.

Not quite.

Yo, honestamente, no los juzgo.

Si tienen razón o no, si carece de sentido lo que dicen, no es lo importante.

Lo preocupante es que uno tenga que vivir con el jodío miedo pendiente, con la paranoia tropical y la agonía de saberse en manos de los de siempre.

It sucks.

Pero esas son las reglas del juego de las familias divididas.

Al final, pierden los de siempre.

Eso es triste.

No todo el que va a Cuba va a gozar la papeleta ni a financiar la cagástrofe aquella, como piensan algunos, entre ellos una amiga de nosotros.

Esta señora de la que hablo, es un expediente.

Sabemos que cuando alguna que otra amistad común viaja al cayo, tiene que aguantarle la filípica a la intransigente.

Lo gracioso es que esta exiliomiliciana ( sin familiares en el cayo), se vuelve un cero, se hace la sueca, se desentiende de asuntos como el de la carta que mencionamos arriba.

No se pronuncia en público, no firma, no opina, se olvida de internet cuando le conviene y se desentiende del asunto sin la misma agilidad con que cuestiona a los que viajan a Cuba.

¿Presos? ¿Protestas? Es como Paris Hilton en una conferencia de Geomorfología Aplicada.

Le sabe a fango.

En algún lugar, Pocholo se está anotando dos rayitas: una por la paranoia sembrada y otra por la miopía de la susodicha.

It sucks.


6 comentarios:

La Guardaraya de la Siberia dijo...

Hace unos días,y a raíz de la noticia sobre las pólizas de seguro que nos quieren meter por la cabeza, Guamá publicaba ésto:

"Caballero:
Los que tengan familia en Cuba, acaben de sacarlos de ese infierno, que cada año que pase les va a costar más caro. Olvídense de la bobería esa de estar yendo de vacaciones allá, a pasar los fin de año y a especular con cuatro fulas, ver a los socitos..."

Mi primer pensamiento fué: Vaya, otro que vé la vida en blanco y Miami.
Debería ser pecado decirlo, por lo obvio, pero evidentemente la noción de lo especial que es la política de inmigración de Estados Unidos hacia los cubanos se le escapa a muchos, al igual que el hecho de que Miami esté hecha a la medida de los cubanos,cosa que no ocurre en ningún otro lugar del mundo. Para muchos de nosotros, sacar a nuestras familias de Cuba es una imposibilidad tanto financiera como emocional: aún teniendo los medios para instalarlos y mantenerlos en Europa, el desarraigo al que los estaríamos sometiendo sería imperdonable.
Hablando por mi y por varios de mis amigos que están en la misma situación, te puedo asegurar que lo último que hacemos cuando vamos a Cuba es hacer ostentación de bienestar económico y pachanguear sin medida. El tiempo que nos pasamos se nos va en la casa, tratando de borrar la ausencia, llenándonos los ojos de los padres, hermanos y amigos que hace tanto no vemos, contando y escuchando la vida que ha pasado desde la última vez.

Hace unos días una amiga me preguntó si no me mortificaba saber que el dinero que le envio a mis padres va a parar a los bolsillos de los gobernantes. La respuesta es:no. Me mortificaría saber que no comen, que les faltan las medisinas que necesitan, que van harapientos, eso sí.Si así financio la dictadura, sea, de peores cosas he pecado y por razones menos nobles.

El miedo va a estar presente mientras ellos lo estén,es uno de los logros de la revolución, pero lo importante no es no sentir miedo y hacer las cosas, sino sentirlo y hacerlas de todas formas.

Lydice dijo...

Miedo, indeferencia o paranoia, no lo sé. El caso es que sé que muchos acusan al gobierno cubano pero en silencio. No firman la carta.
Juzgarlos? son libres y están ejerciendo su derecho.
De todos modos es una pena que haya tanto silencio por el motivo que sea.

Yosi dijo...

De acuerdo con la Guardaraya, nunca he dejado que mi familia en Cuba pase hambre ni ande arapienta, lamentablemente estan alla todavia, mando comida, medicina, dinero y todo lo que no tienen alla, mande o no los hermanitos Castro y toda su camarilla han vivido igual de ricos toda su vida, ahora, hace 40 años y 20 tambien. Voy a Cuba a visitar familia cuando puedo, firmo cartas y digo donde me da la gana Abajo Fidel y Raul. Y Miami .. no se si se me adapte a la medida, nunca he vivido alla, quizas mi desarraigo sea mayor.

El Niño Atómico dijo...

Recogí firmas el sábado en la 8 y la 13, y lo ví con mis ojos. El miedo y la apatía. Yo mismo le sugerí a una señora que no firmara, cuando ví la cara de la acompañante. Todos tenemos nuestros demonios.

Garrincha dijo...

cosas veredes, atomic.

Adriana dijo...

yo soy una de las que no va a firmar la carta.
no creo que esas cosas sean efectivas. ni las cartas, ni las manifestaciones callejeras, ni ninguna otra cosa que se haga desde aquí, excepto quizás buscar información y dinero (o cualquier otra cosa que necesiten) para llevar.
la única cosa que yo he visto da algún resultado es ayudar a la gente, pero estando allá, yendo allá.
es preciso ir en persona al lugar donde está la candela. para apagar (o encender) un fuego, hay que estar ahí, en el lugar. los fósforos (o el agua) que se tiran a distancia tienen tendencia a apagarse, o a caer en otra parte.