domingo, 4 de enero de 2009

Salvemos a los Dolfans.

El equipo local se puede ir con la frente bien alta. Marchita, pero bien alta.

El año pasado terminaron 1-15 con Cam Cameron. Nice guy, pero el equipo era un desastre.

Parcells llegó diciendo que no creía en la maldición de Miami y empezó de cero. Nadie daba un kilo prieto por ellos, y ayer los vimos; 11-5 y metidos en los playoffs.

Y esta historia tiene sus lances paralelos, como el de Chad Pennington ganando el Comeback Player of the Year. Y no solo eso, terminó su temporada clasificando frente a los Jets en New York. Clasificando no, restregándole en la nariz a la organización neoyorquina la cagada que habían puesto con el traspaso de Favre, un jugador que se suponía le resolviera los problemas decembrinos al club, y lo que hizo fue enfangar una carrera que debió haber terminado en Green Bay.

Pero a mí me ha dado siempre la impresión de que los Dolphins son los Vikings de la AFC. Los playoffs los cagan. Ojo, esta vez no tenían mucho que hacer, la verdad. Se les había acabado la suerte, la gasolina... todo.

No voy a tocar again el tema del abultado score en contra que históricamente exhibe Miami en juegos de playoffs desde los años de Shula.

Los Dolphins terminaron la temporada regular con 324 puntos a favor con 317 en contra, lo cual dice mucho a favor de la defensa. De la ofensiva algo parecido, aunque no sea un puntaje abultado. Eso es típico del antiespectacular Parcells: control del balón, football disciplinado, y de score bajo, de sangría.

Pero también el schedule fue benévolo. Los últimos 5 juegos de los Dolphins (todos victorias) después de perder el partido de vuelta con los Patriots, fueron la luz roja, el preludio.

El juego #12 fue contra los Rams. Ganaron anotando solo 16 puntos. Bien por la defensa, pero los Rams son un equipo que incluso en un desastre de división, terminaron con record de 2-14. No le aguantan una galleta a nadie. Los oponentes le anotaron 666 puntos, más de 40 por juego.

El juego #13 fue contra los Bills (7-9), rivales de división que habían empezado comiéndose el mundo y se vinieron abajo con la ayuda de su quarterback sustituto J. P. Losman. Ya para el segundo partido contra los Dolphins el equipo de Buffalo era la sombra (6-6) del que empezó la temporada. Igual entre la defensa y J. P. Losman, dejaron a los maltrechos Bills en 3 puntos nada más. Pero solo anotaron un touchdown cuando los Bills, ya se sabe, no eran peo que rompiera calzoncillo.

El #14 fue contra los 49ers, que aunque sea mi equipo, tampoco le aguanta una galleta a nadie, con todo y el levantón que dieron. Su defensa apesta, y la organización es un circo romano. Dos touchdowns anotaron los Dolphins, con San Francisco disparándose en el pie a cada rato y la defensa de Miami sacando la cara. Not a good sign, if you ask me. Supongo que es la razón por la que Parcells carajeó a Henning tras bambalinas.

El #15, contra los Chiefs. Un slugfest. Kansas City(2-12) no le pudo tirar un hollejo a nadie en toda la temporada, con 281 anotados y 450 en contra. Yet, Miami tuvo que ganar 38-31 viniendo de atrás. Not good either.

Y la final fue contra los Jets, con todo el background de la saga Pennington y lo que estaba en juego. Favre y la secundaria de New York habrán hecho lo posible por perder, pero Miami ya había ganado al bajarse de la guagua sin entrar al terreno. Sin discusión.

Primer juego de playoffs luego de 7 años y les toca un Baltimore que se había puesto las pilas. Recuerden el juego que le dieron a Pittsburgh.

Miami había visto ya a los Ravens. En la semana 7 la mejor defensa de la NFL había dejado a la formación Wildcat con 4 yardas en cinco jugadas y los Dolphins perdían 13-27.

Well, Baltimore le dio más de lo mismo. Una defensa tan rápida y villana, unos runningbacks animales. Y once again, la defensa de los Dolphins no pudo sacar de paso al novato Joe Flacco, bastante pedestre en este segundo encuentro(de 23-9 con 135 yardas) excepto por dos otres pases distanciados. Ni Crowder ni Joey Porter se hicieron sentir.

Los Ravens taparon la corrida (Miami solo produjo 52 yardas por tierra), la Wildcat formation se fue al carajo (igualito que en la semana 7) y obligaron a que Pennington les ganara por aire. Lo interceptaron en 4 oportunidades y lo tumbaron demasiadas veces. Mañana Pennington desayunará un batido de Motrin.

El único drive decente de Miami, terminó con una atrapada de circo de Ronnie Brown, pero fue ayudado por dos penalidades de Baltimore.

El comeback de Miami consistía en demasiados pases a los runningbacks, consumiendo tiempo con muchos desplazamientos laterales. Luego venía Ed Reed y le jodía el drive a Pennington.

Pero lo dicho, de su división, Miami fue el que mejor football jugó, el que más confió en el talento que pudo reunir (no olvidemos que es una franquicia que pasa por una de sus muchas reconstrucciones) y el que más aprovechó lo que le dieron.

Los acaban de poner en su lugar, pero que nadie les dé cuero extra.

Incluso aunque lo vieran venir.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo de eso no entiendo mucho. Ultimamente me ha dado por ver futball australiano, pero tampoco entiendo ni pío.

sjlr

Adriana dijo...

En chino.
Te puedo hacer una pregunta? Por que mi roommate habla con la computadora (el ve su futbol por internet) cuando se pone a ver el juego? Ya le pregunte a el pero dice que no sabe.

Garrincha dijo...

tranqui, sjlr.
no vayas a creer que yo sé mucho tampoco.

adri,
si no le hablas a la pantalla no tiene gracia, parece.
eso, o tu compañero tiene el mismo defecto que el papá de daniela y yo.