jueves, 10 de mayo de 2007

I'm baaaack...!

(Mi último post en www.cartonclub.com.mx. Cliquea, man. Cliquea.)


I'm back in town, folks!

Lo de Houston fue lo que fue.

Dos cosas a compartir.

A uno le da una sensación de deja vú cuando habla con un venezolano que no las tiene todas con el cuasifaraónico Chávez. Es cierto que estos venezolanos no se parecen a esos cubanos que le piden la cabeza a Fidel casi que por inercia, muchos sin tener bien claro o sin saber explicar articuladamente qué les hizo Fidel o la revolución cubana o los chivatos de turno. Y mezclan historias personales que terminan en conclusiones globales y casi siempre lapidarias. No se parecen tampoco a los ideólogos de domingo en Miami o en otros pueblos de aquí.
Pero todos se parecen en que no han sabido qué hacer con Chávez, excepto emigrar. Y tenemos en común el casi generalizado hábito de despreciar la puntualidad, usar tácticas dilatorias para asumir la culpa de algo, quejarnos de casi todo y ejecutar el autobombo con sordina. It's amazing.
Y desde luego, también nos parecemos en que solo nosotros tenemos la Verdad, cuando la verdad es que somos más rollo que película.
Y tan felices y contentos, como la prensa cubana.

Pero más interesante es hablar con un venezolano que apoya a Chávez con bastantes fuerzas de su embullo, de su cartera o de su alma. Uno percibe la misma ingenuidad militante que me tocó vivir cuando generaciones enteras adoptaron, aceptaron y repitieron doctrinas y mensajes revolucionarios desde los años sesenta.
A veces daba la impresión de que Cuba caminaba a punta de slogans. Claro, a menos economía, más slogans. Las consignas y el bienestar son inversamente proporcionales.
Quizás la Venezuela de Chávez tenga menos densidad de coros, no lo sé. A lo mejor no los necesita. Pero la entrega de tanta gente al retablo chavista y latinoamericano es curiosa y predecible a la vez.
En un final, Chávez no está en el poder solamente porque haya hecho fraude, como prefieren consolarse muchos opositores, sino por los gobernantes anteriores y la politiquería previa, no nos engañemos.
Pero es raro sentirme en plan "ya yo pasé por eso" cuando oigo a los venezolanos quejarse.

La segunda cosa es que estoy hasta los cojones del protocolo hipócrita con los ricos y famosos cuando se comportan como delincuentes comunes. Todos los tratamos con guante blanco y lloramos con sus excusas y peticiones de perdón.
Michael Vick, sé hombrecito.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Alabao sea Dios...estás en una onda fifosochávica de tres pares...y en mucho tienes razón - igual que la tuvo el difunto Dr. Francisco Herrera Luque, distinguido siquiatra venezolano, en su libro "Los Viajeros de Indias".

La TiLi

Anónimo dijo...

Ño asere, asi que tu también te piraste. Empingao. Me alegro por ti. Tu seguro que me conoces porque siempre veía tus viñetas en Cuba, jejeje. Bueno, mucha suerte! Un abrazo y sigue publicando aquí.

garrincha dijo...

Pe piré y me piraron. Las dos.
Gracias.