lunes, 19 de noviembre de 2007

Crónicas marcianas y fritura de malanga

Estuve chateando hoy con Lauzán, y compartimos una mala noticia.

Por cambiar la conversación, por satisfacer curiosidad añeja y porque es una historia loca y pendiente, le pedí que me mandara el testimonio de una experiencia que tuvo Lauzán cuando estaba él solito en el dedeté.

Me la mandó enseguida y la pongo aquí, con gráfica incluida. No le he cambiado nada. No quise hacerlo porque me parece que lo importante es la honestidad al contar, y no el estilo. Lo que se cuenta, y no cómo se cuenta.

Así me hago la idea de que el Lauz nos está haciendo el cuento en el comedor del Poligráfico. Aunque Eduardo no esté para corregirlo.

Allá va eso.



EL MARCIANO GUAJIRO

A Eduardo Jiménez *

Gracias a que trabajé en Juventud Rebelde (JR) durante cinco años pude conocer Cuba de puta (sic) a rabo. Conocí la Sierra Maestra, Santiago, Bayamo, Camagüey, Pinar y pueblos tan extraños que ni sus nombres recuerdo. Pero hubo un viaje, casi misión, que hasta hoy hago el cuento y algunos no me creen, otros me envidian la experiencia.

Alen Lauzán, autor del montaje.

En 1997 CNN informaba de un avistamiento extraterrestre en Matanzas por parte de un guajiro en un pueblo pegado a la autopista, casi llegando a Las Villas. Me encontraba en la oficina de un metro cuadrado del dedeté cuando Arleen, la directora (de JR) en ese momento, me llama para formar parte de un equipo multidisciplinario que viajaría a conocer al famoso campesino y los pormenores de su avistamiento.

RUBIA PLATEADA

Esa mañana viajamos con chofer y Lada de Arleen los periodistas Luis Hernández Serrano, Eduardo Jiménez, el fotógrafo Alejandro y un servidor. Los periodistas hacen las preguntas, el fotógrafo fotos y yo, con la ayuda del guajiro, debía dibujar a la nave y al señor que aterrizó de ella.

Llegamos al pueblo después de casi tres horas pero no fue difícil encontrar al susodicho guajiro. Pueblo chico ese, oiga. Más chico que Bauta, le digo. En su casa estaban otros periodistas extranjeros, recuerdo a una rubia increíble de no se dónde. La una de la tarde, 32 grados y en el Noticiero Nacional salió la noticia; “¡pero si yo no dije eso!”, reclamaba indignado una y otra vez. Él no quería ni debía hablar más del asunto pero al ver que éramos de JR nos facilitó las cosas. Así que nos fuimos con él al lugar del aterrizaje.

OJOS QUE VEN, CORAZÓN QUE SIENTE

Supuestamente él estaba guataqueando malangas cuando ocurrió el encuentro cercano, la nave se acercó lentamente y antes de que tocara tierra (el guajiro) logró esconderse, espantado con lo que veía. No era un platillo ni nada por el estilo, era un avión puntiagudo especie de U2 regordete. Pero su miedo fue máximo cuando desciende del aparato un extraterrestre con cara de careta antigas (valga la redundancia) y piel de un extraño camuflaje. “Nunca vi algo tan moderno, eso no era de esta tierra”.

Sobre el campo de malangas aún estaba la huella del aparato volador, ambos periodistas no se cansaban de hacerle preguntas, recuerdo la seriedad con que se tomaron el paranormal caso, incluso indagaron con los vecinos del compañero, justo es decirlo, todos confiaban en él.

El fotógrafo hizo lo suyo mientras yo boceteaba la nave y el extraterrestre. Recuerdo que usé una táctica que vi en una película con los retratos hablados. Le dibujaba lo contrario a lo que me describía y él me rectificaba, bien seguro de lo que había visto.

FRITURITA DE MALANGA

Después de varias horas y cansado de nosotros nos despidió con tremenda mala cara, ahí mismito, en el campo de malangas. Sin levantar la cabeza, continuó guataqueando mientras nos alejábamos. Regresamos al pueblo y a esa altura estábamos muertos de hambre. Las calles estaban vacías, yo diría que extremadamente desiertas y las casas cerradas herméticamente.

Como a tres cuadras vimos de nuevo a la rubia plateada, sola, solita. De repente el sol se escondió y detrás de la jevita extranjera venía un tornado de polvo, pasó por encima de ella y luego sobre nosotros. Era frío el viento y húmedo el polvo. La chica caminaba mirando al cielo, como buscando algo entre el polvo. Segundos después salió el sol y todo como si nada.

Con Alejandro encontramos la única cafetería de la aldea. Vendían frituras de malanga y té de caña santa. El tipo que atendía nos vio cara de periodistas e inmediatamente nos preguntó si estábamos por lo de la nave extraterrestre. “Yo no le creo a ese viejo”, ¡¿Cómo?! “Eso es mentira, le digo yo que lo conozco, ese viejo es del partido, MTT y todo eso, pero es un mentiroso” Glup! Nos quedamos fríos “¡Yo creo que era un avión yuma pero no lo dejan decir la verdad!”. “Pero oiga, ¿y las marcas en el campo de malanga? Eso no lo hizo un avión normal”. “Vaya udté a sabel los aviones que tienen los americanos, ¡Bah, mentiroso de mielda!”

Pensamos que era el único incrédulo del pueblo pero no, el problema entre ellos era otro, el guajiro le vendía carísima la malanga.

¿DE QUE COLOR ES EL LADA BLANCO DE ARLEEN?

Rumbo a la Habana, el chofer nos pedía que no dejáramos de hablarle pues sentía un extraño sueño, el mismo que sentíamos nosotros. Le preguntábamos tonteras: ¿Es mejor el Mosckovich o el Lada? ¿Cuánto gasta esta cosa? ¿Para qué sirve este botoncito? ¿De qué color es el Lada blanco de Arleen? En fin, al final nos dormimos todos, no sé si pasaron segundos o minutos pero de repente despertamos en la vía contraria de la autopista y el chofer ni se dio cuenta cuando nos pasamos. ¡Tremendo susto, compay!

Llegamos a JR y todos estaban esperando la crónica del guajiro y el extraterrestre. Los periodistas escribieron, el fotógrafo reveló las fotos y yo terminaba de dibujar la nave y el marciano cuando de repente piden desde el Comité Central el artículo con fotos y dibujos incluidos. No recuerdo exactamente cuál fue el pretexto para que no saliera ni la crónica de Jiménez y Hernández, las fotos de Ale y mis dibujos.

Defendimos a capa y espada el artículo, argumentamos que cómo se podía “despilfarrar” tiempo y recursos en un reportaje para que no saliera publicado. Al final se publicó una crónica aparentemente de ficción, sin fotos e ilustrada con otro dibujo que hice, un guajiro con cara de extraterrestre.

* El periodista Eduardo Jiménez, gran socio y compañero de los noventeros tiempos de JR, murió el viernes 16 de noviembre pasado. No lo vi más desde que me “quedé” en Chile en el año 2000. Tenemos muchos amigos comunes y a él le debo haber conocido al guajiro y su marciano, pues insistió para que fuera con ellos a dibujar. De hecho, haciendo memoria, creo que le regalé aquellos bocetos.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace unos años en un viaje a Ohio estuve conversando un un piloto de pruebas de la USAF y al saber que era cubano me hizo una confesion: " Yo estuve unos minutos en tu pais"..le replique que si de turista ( cosa poco probable debido a su condicion de militar ) a lo que me replico: " Oh no, fui en una mision -apuesta mientras probaba una nueva version del Harrier con sistema anti-deteccion Radar de nueva generacion, y la apuesta consistio en ir a Cuba y regresar con alguna prueba material de que habia entrado y salido sin ser detectado" - yo incredulo le pregunte - ¿Como logro esa prueba?" y pasó a describir como habia llegado a un punto cerca del centro de la isla y descendido en un campo que estaba siendo trabajado por un campesino con una instrumento primitivo de madera y acero y que descendio a escasos pies del susodicho, que mientras la nave no dejaba de tronar, tocó tierra y pacientemente se abrió la cremallera y orino sin quitarse el casco especial, el uniforme era de un tejido anti-fungurente de una malla fina metalica muy brillante y que ante el hombre que salió corriendo despavorido, tomó un tuberculo extraño, algo asi como una papa peluda, y que regreso en un vuelo rapido y sin tropiezos a su base al norte de Ohio, donde trajo como prueba el extraño fruto". Hoy en dia aún en una urna al vacio el retoño de malanga se exhibe en la zona de exposicion del comando de pruebas como la mejor prueba del cumplimiento de la mision del piloto O'hara.

Anónimo dijo...

Ah... mierda!
qué miedo!

garrincha dijo...

so, there... ya lo saben los extraterrestres y los pilotos de ohio... con la malanga cubana nadie puede.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Garrix:

Yo sólo tengo una dudad de orden gramático... (¿o dramático?): ¿no debían llamarse a la crónicas marcianas, crónicas Martianas? :-)

garrincha dijo...

o crónicas marranas, go figure.

Anónimo dijo...

garri, nos sorprendió la muerte de eduardo. lo dejamos casado con sachi, la que era de los pioneros, y en preparándose para ir, creemos, que a la ONU. ¿fue allá donde murió? ¿de qué murió? también recordamos aquellas discusiones filosóficas y periodísticas en casa de la que era su novia, milena recio. eduardo era un periodista inquieto, talentoso, polémico. es una pena esa noticia.

garrincha dijo...

anónimo(a), eduardo falleció en cuba y tambié me agarró de sorpresa.
hacía un par de semanas me había enterado vía un socio común.
de pinga, ¿no?

Anónimo dijo...

Recuerdo perfectamente la noticia del guajiro que vio "al marciano". No la olvido, pues la vi por el Noticiero nacional de Televisión. Ese día estaba invitado al plató de television, el documentalista cubano Santiago Álvarez, a quien le preguntaron qué le parecía la noticia, tras pasar el reportaje de Nelson Notario Castro, perdiodista matancero, si no me equivoco, y el siempre creativo y chispeante director, en pelno período especial, dijo:
"Yo lo que creo que ese compañero no almorzó ese día y vió visiones".
Pedro

garrincha dijo...

candela.

matojo dijo...

que mal me caia ese hijo de puta de santiago alvarez, abajo santiago y sus documentales...!!!
en todo caso le creo mas al viejo del marciano que a ese viejo de mierda!
por que nunca metio un documental del hambre que se pasaba en cuba?
seguramente ese viejo si que se alimentaba bien, malanga incluida.
no le creo a ningun apadrinado de la tirania.
hijos de la gran puta

orimar dijo...

entonces na q lo q vio el guajiro fue un yuma y noun marciano

Joel dijo...

Me cuento, junto con ustedes y otros pocos, entre quienes vivimos aquellos años de especialísimo periodo, o al menos una parte de ellos, en JR... y recordaba remotamente el cuento de Eduardo con los marcianos. Y su contrariedad posterior con lo que pudo publicarse. Me trajeron un millón de buenos recuerdos, y ese es el único privilegio de ponerse viejo, recordar lo que nos hizo felices alguna vez. El de Eduardo, será mantenerse eternamente joven, picador de cigarros, irreverente, jodedor, desmesuradamente creativo, mercurial, insustituible. Gracias a Lauzán y a Garrincha por devolverme un pedazo medio olvidado de mí mismo.

Pedro de la Lastra dijo...

Aunque no conozco a ninguno de los que aquí escriben, me ha dado mucha alegría y a la vez nostalgia leer el articulo y los comentarios sobre Eduardo. Fue uno de mis mejores amigos desde el pre. Ese año que murió tuve la suerte de verlo en 2 ocasiones que estuvo por acá por Barcelona. Un par de meses luego de volver a Cuba, le detectaron metástasis en los pulmones. Lo cual acabo con el en apenas 1 mes.

Saludos a todos.